Cuidado de los pies en el Camino: la encina, el árbol de la fuerza y supervivencia

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Han estado siempre a tu alrededor y apenas les has prestado atención. Son las encinas, un árbol de la familia de los Quercus, prima hermana del roble, fuente inagotable de energía y proveedora de sustancias curativas conocidas desde la antigüedad. 

Originaria del meditarráneo, es una superviviente. Aunque las condiciones no le sean favorables ha logrado adaptarse incluso a temperaturas extremas y a todo tipo de suelos. 

Son árboles que esconden grandes secretos.

Árbol sagrado para muchas culturas. 

Recuerda que el bosque siempre fue el templo más antiguo para muchos pueblos y el primer lugar destinado al culto a las divinidades. 

 

En el Camino de Santiago, atravesarás muchos bosques y podrás fundirte con sus enigmas, respirar el aliento de vida que producen y alimentarte de sus íntimos silencios. 

 

Oculto, solo a la vista de quienes están preparados para verlos, el bosque descubre sus más íntimas confidencias. 

La encina fue un árbol sagrado entre los celtas. De hecho la palabra druida viene etimológicamente de encina y precisamente en torno a este árbol se reunían, pues este árbol canaliza una energía que permite transformarse. 

En la Antigua Roma hay encinas consagradas a Júpiter y las coronas de los vencedores estaban hechas con hojas de encina antes que del laurel, o como en la Antigua Grecia las sacerdotisas debían interpretar el “rumor de las hojas de la encina”. 

Recordar también que la Iglesia Católica otorga a la encina un papel especial, la Virgen María se la representa en numerosas ocasiones encima o junto a una encina. Allí fue donde, cuenta la tradición, se apareció a los tres pastorcillos en Fátima. La encina, como parábola de eternidad. 

Su presencia está, aunque no siempre la identificamos

Conocemos lugares como  Carcedo, Caracedo, Carcediel,  que etimológicamente vienen de agrupaciones de encinas (Querceum, a, um) donde se pierde la consonante intertónica. 

Otros nombres con los que se le conoce a este árbol tan misterioso son  carrasca, denominación habitual en el Alto Aragón, alsina en Cataluña o artea en el País Vasco, chaparra o chaparro, enciño, carrasco.

 

Recogiendo la tradición del arte galénico más antiguo, utilizando saber ancestral y fundiéndonos en un Camino que es más allá que una experiencia vital, tenemos una novedad:

Gama de productos elaborados con agua de carrasca, al mas puro estilo tradicional. 

 

Remedios ancestrales para el cuidado de los pies del peregrino

Así, de la corteza de la encina se extrae grandes cantidades de taninos que son sustancias de acción constrictora y antiinflamatoria. 

Su uso e indicaciones se centran en :

  • Prevención y tratamiento de las irritaciones del pañal
  • Irritaciones leves de la piel
  • Rozaduras
  • Pliegues cutáneos
  • Quemaduras solares leves o moderadas.

Así, una buena opción de incluir en el zurrón del peregrino son los productos elaborados con agua de carrasca 

Vaselina de carrasca:

Remedios ancestrales para el cuidado de los pies del peregrino

Se recomienda aplicarla previamente a la salida de la etapa, antes de poner el calcetín, untando bien entre los dedos de los pies, la planta del pie y en todo lugar susceptible de sufrir rozaduras.

Protegerán la piel evitando la formación de ampollas o rozaduras que nos puedan echar al traste la experiencia del Camino. Cuidado caminar con ella puesta sin poner el calcetín, podemos resbalar y caer 😉

<< QUIERO VASELINA DE CARRASCA>>

 

Agua de carrasca:

Remedios ancestrales para el cuidado de los pies del peregrino

Después de la caminata y tras un relajante baño, con los pies ya descansados, recomendamos pulverizar con  el agua de carrasca para hidratar el piel y mantener la piel sana para prepararnos para la siguiente etapa. 

<<QUIERO AGUA DE CARRASCA>>

 

 

De todas formas, esto son los usos más habituales y podemos echarlo en cualquier zona susceptible de rozaduras, donde nos roza la mochila, la mascarilla, los bastones…

 

Cuida tu piel a través de las fuerzas curativas que ofrece la naturaleza. 

Ultreia et Sueia

Nos vemos en el Camino. 

Testimonios:

María Alvarez, peregrina del Camino Primitivo: “Era mi primer Camino y me preocupaba no estar a la altura y que una leve rozadura me impidiera continuar. Echaba la vaselina de carrasca antes de cada caminata y después de la ducha, el agua de carrasca y los pies como nuevos. Ni que decir que tuve que repartir con el resto del grupo y a medio Camino pedirlo online a la farmacia que me lo enviara al albergue próximo. Un “must” en la mochila del peregrino”.

 

Sellar la credencial en la farmacia. ¿Nos saludamos?

¿Qué es la formulación magistral?


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